Sin querer o queriendo cruzaron los caminos.
Puede que el miedo ganase la partida.
Puede que mi imaginación se llevase el premio Nobel de historias no empezadas.
Puede que algunos días me conformase con palabras, y otros con mis sueños donde te encontraba.
Puede que me gustase pensar que era perfecto y alargar la espera para no decepcionar.
Puede que esperase una señal, puede que quisiera una sorpresa.
Puede que este no fuera el momento de entrar en tu vida, y puede que tu tampoco estabas echo para entrar en la mía.
Puede que te encuentre de nuevo, con algunos años más de experiencia.
Puede que me llames algún día, cuando mis pies y mi cabeza pisen a la par.
Puede que empecemos, puede que acabemos.
Puede que nuestros caminos vuelvan a tropezar...
05 noviembre 2014
04 noviembre 2014
shh
Los comienzos están echos para ver la parte brillante de todo esto. La cara oscura se muestra mucho más tarde..
KATAPUMMM
Yo no me ahogo. He aprendido a nadar en los mares más oscuros y profundos, incluso conseguí sobrevivir a pesar de la tormenta. En los laberintos sin camino a ningún lugar, encontré la salida. Y las noches sin luna cree la luz con una cerilla. No me asustan los días oscuros, ni las noches claras.
Ya no le temo a nada. No tengo hambre ni sed, ahora doy de comer. Si las lágrimas salen de los ojos, no da tiempo a mirar pues ya se secaron. Si tengo que reír lo hago fuerte. Si tengo que pedir no pido nada. Aprendí a bailar bajo la lluvia, a pisar charcos y escalar montañas. Ya no conozco el freno, pero tampoco acelero. Si dejo algo es sin aliento, si me dejan que sea a solas. No existe la caída si no vuelvo a por unas tiritas. Ni existen los problemas que no tengan solución. Todo lo vivido tiene que servir de algo. Como amar lo frío para vivir helados.
13 octubre 2014
Había dejado de escribir sus miedos y deseos, y miraba la vida de manera distinta.
Ya no escribía sobre amores imposibles, ni sobre el miedo de perder la cabeza en cualquier esquina. En realidad ya no solía mirar con ojos ilusionados lo que veía, ni creía en palabras que no saliesen de su boca. Alguna que otra vez se chocó con algunos besos, algunos ratos y un colchón, pero nada que no olvidase en pocos segundos. Se había vuelto fría, pero a la vez más intensa. No quería compañía, y aveces la extrañaba. La verdad que tenía buenos días y demasiadas noches largas, pero le iba bien. Bastante bien. Hasta que...
Ya no escribía sobre amores imposibles, ni sobre el miedo de perder la cabeza en cualquier esquina. En realidad ya no solía mirar con ojos ilusionados lo que veía, ni creía en palabras que no saliesen de su boca. Alguna que otra vez se chocó con algunos besos, algunos ratos y un colchón, pero nada que no olvidase en pocos segundos. Se había vuelto fría, pero a la vez más intensa. No quería compañía, y aveces la extrañaba. La verdad que tenía buenos días y demasiadas noches largas, pero le iba bien. Bastante bien. Hasta que...
24 agosto 2014
-/+
Ya no me apetece contar mis secretos, ni pedir que me escuchen cuando algo me perturba.
La soledad no me parece tan fría ni tan oscura, y empieza a gustarme más que asustarme... algo ha cambiado y no se bien el que. Empieza a ser diferente, puede que ya haya notado que viene después, no busco los brazos calientes de cualquiera, ni un rincón en un lado de una cama que terminara por parecerme que no hay sitio para mí. No busco que me miren como si nunca hubiesen visto una cara, ni que me besen intentando dejar claro que es como una película romántica. Ya no busco, ya deje de buscar. Ni siquiera quiero encontrar nada.
Que no me apetece complicarme la vida, ni mirar más allá si no es mi propio ombligo. Tengo esas ganas de soledad, de aprender a escuchar que me digo realmente. De dibujar de noche y escribir de día. De tropezarme solamente con mi propias ideas. De querer ser mejor persona que ayer. De crecer.
De dejarme llevar, y ser como tiene que ser.
La soledad no me parece tan fría ni tan oscura, y empieza a gustarme más que asustarme... algo ha cambiado y no se bien el que. Empieza a ser diferente, puede que ya haya notado que viene después, no busco los brazos calientes de cualquiera, ni un rincón en un lado de una cama que terminara por parecerme que no hay sitio para mí. No busco que me miren como si nunca hubiesen visto una cara, ni que me besen intentando dejar claro que es como una película romántica. Ya no busco, ya deje de buscar. Ni siquiera quiero encontrar nada.
Que no me apetece complicarme la vida, ni mirar más allá si no es mi propio ombligo. Tengo esas ganas de soledad, de aprender a escuchar que me digo realmente. De dibujar de noche y escribir de día. De tropezarme solamente con mi propias ideas. De querer ser mejor persona que ayer. De crecer.
De dejarme llevar, y ser como tiene que ser.
06 agosto 2014
K.o
Se prometió tantas cosas que ahora le asusta pensar que no pueda cumplir con ello.
Ya no va deprisa, y mira en las esquinas al pasar, ahora no quiere tropezar con lo mismo ni agobiarse con las mismas tonterías, ya no quiere que sea la desconfianza la que mande. Pero no son tan fáciles tapar los agujeros del cerebro, ni del corazón.
Que confiar es tan difícil que no cree que llegue a pasar del todo, ni cree que sepa controlar la situación. Y complicado le parece el mirarse en un espejo donde no ve su reflejo, y lo único que es capaz de ver es más negro que la oscuridad. Complicado es saber que por más que salte la piedra vuelve aparecer en el camino y ni siquiera la sabes llevar. Complicado son los empiezos, complicados los días, las horas. Complicarse sin tener porque, eso es lo complicado, lo que le lleva a ninguna parte, lo que le lleva a navegar a oscuras de nuevo, complicándose otra vez.
Y yo que no quería tener miedo, lo tuve, lo volví a ver.
Ya no va deprisa, y mira en las esquinas al pasar, ahora no quiere tropezar con lo mismo ni agobiarse con las mismas tonterías, ya no quiere que sea la desconfianza la que mande. Pero no son tan fáciles tapar los agujeros del cerebro, ni del corazón.
Que confiar es tan difícil que no cree que llegue a pasar del todo, ni cree que sepa controlar la situación. Y complicado le parece el mirarse en un espejo donde no ve su reflejo, y lo único que es capaz de ver es más negro que la oscuridad. Complicado es saber que por más que salte la piedra vuelve aparecer en el camino y ni siquiera la sabes llevar. Complicado son los empiezos, complicados los días, las horas. Complicarse sin tener porque, eso es lo complicado, lo que le lleva a ninguna parte, lo que le lleva a navegar a oscuras de nuevo, complicándose otra vez.
Y yo que no quería tener miedo, lo tuve, lo volví a ver.
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