04 junio 2018
28 mayo 2018
17
Era como el pájaro que habitaba en tu ventana, pero no se iba aunque tenía la jaula abierta.
Soñaba con volar pero pensaba que quedarse le ayudaría aprender amarse.
A veces era cierto, a veces era tarde.
Alguna que otra noche buscó entre sus sueños alguno que le llenara.
A ratos lo sabia, a ratos se apagaban.
Volvía tristemente amarrarse a la ventana.
La seguridad de tener un hogar le acompañaba, más que la libertad de aprender a volar sin ningún destino.
Sabía que pasaría, sabía que se apagaba.
Así era el pájaro que vivía pegado a tu ventana.
Soñaba con volar pero pensaba que quedarse le ayudaría aprender amarse.
A veces era cierto, a veces era tarde.
Alguna que otra noche buscó entre sus sueños alguno que le llenara.
A ratos lo sabia, a ratos se apagaban.
Volvía tristemente amarrarse a la ventana.
La seguridad de tener un hogar le acompañaba, más que la libertad de aprender a volar sin ningún destino.
Sabía que pasaría, sabía que se apagaba.
Así era el pájaro que vivía pegado a tu ventana.
16
Recuerdo aquel sonido, de ese tren gritando.
Como si se hubiesen roto sus vagones, como sufriendo por no partir.
Lo recuerdo porque me impactó.
Me asustó pensar que ese ruido no era de alguien que tenía alma,
si no de algo que no puede sentir.
Como si se hubiesen roto sus vagones, como sufriendo por no partir.
Lo recuerdo porque me impactó.
Me asustó pensar que ese ruido no era de alguien que tenía alma,
si no de algo que no puede sentir.
23 mayo 2018
22 mayo 2018
20 mayo 2018
16 mayo 2018
13
Todo pasa para enseñarnos algo, nada puede ser casualidad.
Quizás te cruzaste en mi camino para que ahora aprendiese de mis fallos del pasado y rectificase en la manera de quererme, de aceptarme, de transformarme.
Quizás fue un simple proceso para el día de mañana llegar a ser quien siempre quise ser.
Quizás llegaste para agarrar mi mano y empezar a vislumbrar el mundo desde otro papel.
Quizás para enseñarme a dejar mi soberbia y las imposiciones de mis pensamientos.
Quizás para darme cuenta de cuanto tengo que quererme para decir no.
Quizás para enseñarme a querer con confianza y sin remordimientos.
Quizás para fijarme en mí, de esa manera que otros llaman egoísta.
Quizás para mostrarme lo que no he aprendido todavía en el camino.
Quizás para perder y surgir.
Quizás para ganar y vivir.
Quizás, tan solo quizás para empezar más fuerte a creer en mi.
Quizás te cruzaste en mi camino para que ahora aprendiese de mis fallos del pasado y rectificase en la manera de quererme, de aceptarme, de transformarme.
Quizás fue un simple proceso para el día de mañana llegar a ser quien siempre quise ser.
Quizás llegaste para agarrar mi mano y empezar a vislumbrar el mundo desde otro papel.
Quizás para enseñarme a dejar mi soberbia y las imposiciones de mis pensamientos.
Quizás para darme cuenta de cuanto tengo que quererme para decir no.
Quizás para enseñarme a querer con confianza y sin remordimientos.
Quizás para fijarme en mí, de esa manera que otros llaman egoísta.
Quizás para mostrarme lo que no he aprendido todavía en el camino.
Quizás para perder y surgir.
Quizás para ganar y vivir.
Quizás, tan solo quizás para empezar más fuerte a creer en mi.
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